La hernia umbilical es una condición común que afecta a muchas personas, especialmente adultos con factores de riesgo como sobrepeso, embarazos múltiples o tos crónica. Se presenta como un bulto o protuberancia blanda en el ombligo que puede aumentar de tamaño al realizar esfuerzos como toser o levantar objetos pesados. En adultos, esta protuberancia suele ir acompañada de dolor o molestia, lo que genera preocupación y la necesidad de buscar atención médica especializada.
Diagnóstico y opciones de tratamiento
El diagnóstico de la hernia umbilical es fundamental para determinar el mejor manejo y prevenir complicaciones. Generalmente, el médico realiza un examen físico donde palpa y evalúa el bulto en el ombligo, observando si es posible reducirlo (que el bulto desaparezca al acostarse) y si existe dolor.
En casos donde el diagnóstico no es claro o hay sospecha de complicaciones como el estrangulamiento, se complementa con estudios como la ecografía o la tomografía computarizada para una valoración más detallada.
Tratamientos disponibles
Las opciones de tratamiento varían según la presencia o intensidad de los síntomas. En hernias umbilicales asintomáticas o con síntomas leves, se puede optar por la observación cuidadosa y control periódico.
Sin embargo, cuando existe dolor persistente, un aumento progresivo del bulto o riesgo de complicaciones, se recomienda la reparación quirúrgica.
Técnicas quirúrgicas
Existen dos técnicas principales para reparar la hernia umbilical: la cirugía abierta y la laparoscópica. La cirugía abierta es la técnica tradicional que consiste en hacer una incisión sobre el ombligo para reparar el defecto con sutura o malla.
Aunque es efectiva y de bajo costo, puede presentar mayor dolor postoperatorio y un periodo de recuperación más prolongado.
Por otro lado, la cirugía laparoscópica, que utiliza pequeñas incisiones y cámaras especiales para reparar la hernia desde dentro del abdomen, ofrece beneficios como menor dolor, recuperación más rápida y cicatrices menos visibles.
Esta técnica es especialmente útil en pacientes con sobrepeso u otros factores de riesgo, aunque puede tener un costo inicial mayor y requiere de un cirujano con experiencia en laparoscopía.
Recuperación postoperatoria
La recuperación después de la cirugía depende del tipo de intervención. En la cirugía abierta, normalmente se recomienda evitar actividades físicas intensas por al menos 2 a 4 semanas.
En la laparoscópica, el retorno a las actividades puede ser más rápido, en 1 a 2 semanas.
Atención y recomendaciones en Monterrey
Es importante estar atento a síntomas de alarma que requieren atención médica urgente, como dolor intenso constante en el ombligo, enrojecimiento o cambio de color en la piel, vómitos persistentes, fiebre o cuando el bulto no se reduce al acostarse.
Estos signos pueden indicar estrangulamiento, una complicación grave que debe tratarse de inmediato.
En Monterrey, contar con un cirujano general especializado en cirugía laparoscópica, como el Dr. Luis Rogelio Luna, puede asegurar un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado a cada caso.
Ante la presencia de una hernia umbilical o síntomas relacionados, es fundamental consultar a un especialista para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los síntomas de una hernia umbilical en adultos?
Los síntomas más comunes incluyen una protuberancia visible en el ombligo que puede aumentar con esfuerzos, acompañada de dolor o molestia abdominal. En algunos casos, el bulto desaparece al acostarse.
¿Es necesario operar una hernia umbilical?
La cirugía se recomienda cuando hay dolor persistente, aumento del tamaño o complicaciones. En casos asintomáticos se puede optar por observación, pero la evaluación médica es esencial para decidir.
¿Cuánto tiempo dura la recuperación después de la cirugía?
Depende de la técnica; la abierta requiere de 2 a 4 semanas de restricción de actividad, mientras que la laparoscópica permite una recuperación más rápida, generalmente en 1 a 2 semanas.

